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En
Yucatán ya están registrados casi 2,000 asentamientos
mayas prehispánicos, de los cuales 19 se pueden visitar,
de acuerdo con reciente actualización del censo de
sitios arqueológicos.
Todos esos sitios han sido trabajados en menor o mayor grado,
desde un registro que incluye una descripción y levantamiento
primario hasta intervenciones arqueológicas de varios
años, como sucede en Chichén Itzá y Uxmal.
Yucatán posee gran riqueza cultural, por su patrimonio
arqueológico y colonial. La consolidación y
conservación de este acervo será labor de varias
generaciones. Sería idóneo reestructurar la
museografía del Palacio Cantón o incluso abrir
un nuevo museo, que pueda albergar gran parte de las colecciones
que no están en exhibición por falta de espacio.
En la segunda mitad del siglo XX se incrementaron los estudios
del patrón de asentamiento maya en el norte de Yucatán,
y en los últimos 20 años se desarrollaron varios
programas arqueológicos; los más importantes
son los proyectos especiales del INAH iniciados en 1990 en
el país. En Yucatán se efectuaron dos: Chichén
Itzá y Dzibilchaltún, donde se construyó
el Museo del Pueblo Maya.
En
1996 hubo un incremento en los estudios de las zonas arqueológicas
a raíz de las aportaciones del gobierno del Estado.
Al principio fueron seis sitios y hasta el año pasado
se estaban trabajando 12, la mayor parte zonas abiertas al
público, sobre todo Chichén Itzá, Uxmal
y Mayapán, y otras que se intervenían por primera
ocasión, como Xcambó, Culubá y Yaxuná,
con personal del INAH, ya que antes participaban especialistas
extranjeros.
Las investigaciones generaron información significativa
para el avance del conocimiento de la cultura maya. De igual
forma se conformaron y consolidaron varias propuestas turísticas.
Por ejemplo, la ruta de Dzibilchaltún, que incluye
además Conkal, Mocochá, Dzemul, Xcambó
y la costa, donde se conjugan atractivos arqueológicos,
coloniales y playa.
Uno de los hallazgos científicos más importantes
es Xcambó. Este sitio no figuraba en los planos especializados;
sin embargo, a medida que avanzaba la investigación
se determinó su importancia. Primero por la gran cantidad
de cerámica policroma que se encontró, ya que
este tipo de material es poco frecuente en las planicies del
norte de Yucatán. Xcambó fue puerto de comercio
relacionado con Campeche, Tabasco y Quintana Roo. Por otra
parte, se rescató importante muestra osteológica,
la más completa que ha habido en esta zona, que permitirá
saber un poco más sobre la dieta, enfermedades y características
físicas de la población maya que habitó
el lugar. Otro hallazgo espectacular fue el friso de estuco
de uno de los edificios de Ek Balam, que tiene una portada
teratomorfa.
No
obstante los avances en el campo de la arqueología,
aún falta mucho camino por recorrer. Entre los principales
temas que afloran en los foros y que despiertan polémica
sobresale, por ejemplo, el problema no resuelto aún
sobre el origen y el colapso de la tradición cultural
del Puuc. También se requiere buscar los antecedentes
de la cultura maya, es decir, estudiar la etapa de los cazadores
y recolectores, de los primeros pobladores de Yucatán.
Asimismo, las relaciones que tuvieron Chichén Itzá
y Uxmal, como se advierte en la cerámica y la arquitectura,
pero que aún no se ha logrado clarificar, además
de su relación con los sitios del Oriente, en particular
Ek Balam y Culubá. La llamada influencia tolteca es
otro tópico que ocasiona muchas hipótesis, pero
que no se ha resuelto satisfactoriamente. En el censo que
elaboró el gobierno del Estado se registraron más
de 3,000 cenotes, la mayor parte con vestigios arqueológicos.
Estos sitios son de suma importancia para la arqueología
del área maya, como lo demuestra el estudio practicado
en un cenote de Cuzamá y Homún, en el que además
de cerámica se hallaron vestigios de fauna pleistocena,
caballo americano y una especie de murciélago ya extinta
originaria de Brasil
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