Los yacimientos arqueológicos pertenecientes
a la antigua cuidad de Cobá se encuentran
emplazados cerca de Tulum. Se llega por la carretera federal
307, tomando un desvío hacia nuevo Xcan, a unos
47 Kilómetros de Tulum.
La que fuera una de las grandes ciudades mayas del Periodo
Clásico ocupa un territorio cercano a los 70 kilómetros
cuadrados, en los que se encuentran distribuidas 6 mil
500 construcciones y monumentos, lo que revela el alto
desarrollo alcanzados en el curso de su historia que inicia
alrededor del 100-250 dc en el preclásico Tardío,
y concluye en el Posclásico Tardío, 900-1200
dc.
El nombre de coba significa en
maya "Aguas Turbias", aludiendo seguramente
a los cinco lagos de la región: Coba,
Macanxoc, Sacalpuc, Yaxlaguna, y Xcanhá, los
que debieron tener relevancia relevante para el desarrollo
de la región como fuente de agua para la agricultura,
este conglomerado urbano llego a ser uno de los sitios
mas importantes de la civilización maya en la
Península de Yucatán, y alcanzó
su apogeo político, cultural, religioso y económico
durante los años 600-900 dc; al llegar los españoles
en el 1550, ya había sido desocupada, presumiblemente
desplazada en importancia por otras ciudades como Chichen
Itzá o Tulum.
En coba se encuentran cerca de
45 caminos o calzadas, conocidos con el nombre de sacbé
(camino blanco), que relacionaban la cuidad con otros
sitios como Yaxun (100 Kilómetros) e Ixil (19
kilómetros), estimándose que cumplían
una función ceremonial mas que económica.
Casi a la entrada del yacimiento arqueológico
se encuentra la construcción conocida como "la
iglesia", que contiene numerosas figuras y símbolos.
También puede verse el conjunto dedicado al juego
de pelota, en el que es posible observar los dos "arcos"
situados en los extremos de planos inclinados. Por la
presencia de calaveras tallados en la base del monumento
se infiere el sentido ritual del juegos practicado por
los mayas.
En el camino que conduce a la pirámide
Nohoch Mul (colina grande), que con sus 42 metros de
altura es la mas alta de la Península de Yucatán
y desde cuya cima se pueden ver las construcciones de
piedra que emergen de entre la selva, hay numerosas
estelas que registran diversos acontecimientos de importancia
para la época en que fueron hechas.
En la región hay un pequeño poblado, muy
cerca del sitio arqueológico, que cuenta con
hoteles y restaurantes. Caminar entre las ruinas recuperadas
de la selva, respirar el aire húmedo de los árboles,
pisar las calzadas milenarias o subir la empinada pendiente
de la pirámide, logra acercar al visitante a
la cultura de los antiguos mayas. Se experimenta la
sensación de que no ha muerto, sino que esta
dormida entre las piedras y la selva, esperando el momento
propicio para renacer desde el fondo de los tiempos.